viernes, 24 de abril de 2009

Como Alekhine consiguio vencer a Capablanca

Apreciados lectores, hace algun tiempo publique un articulo sobre quien habia sido el mejor Ajedrecista de la Historia, lo que ha podido demostrarse tras un exhaustivo estudio de las partidas de los 14 Campeones del Mundo Clasicos. Dicho estudio llego a la conclusion de que el mejor habia sido Jose Raul Capablanca. Al final del articulo hay un pequeño homenaje a Capablanca que incluye frases que se dijeron sobre el, y entre otras esta la siguiente:


"No entiendo ni ahora, después de tantos años, cómo he conseguido ganar a Capablanca en el match de 1927". (Alekhine)

(pincha aqui para ver el articulo).

Bien, pues para aclarar esta cuestion pronunciada por el que fuera capaz de ganar al mejor, os ofrezco a continuacion otro magnifico articulo de los que continuamente podemos encontrar en Chessbase. Aqui teneis como le gano, o tal vez, como Capablanca no puso mucho empeño en evitarlo... En palabras del propio Kasparov (Mis Geniales Predecesores 1) su exceso de confianza le costo la Corona.

Hace 82 años que Alekhine venció a Capablanca...

Aniversario: Alekhine y Capablanca, hace 82 años

Por Carlos A. Ilardo

Esta es una historia que se dispara con el silencio. Tiene testigos mudos y guarda recuerdos en color sepia. Sabe de supersticiones, frivolidades y egoísmo. Comenzó a escribirse hace 82 años.


La única foto de los dos jugadores junto al árbitro: Alekhine y Capablanca con el árbitro del encuentro Carlos A. Querencio

En 1927, cuando Buenos Aires no era reina ni plata, se llevó a cabo el duelo por el campeonato mundial de ajedrez entre el talentoso rey cubano, José Raúl Capablanca y Graupera, de 39 años, y el disciplinado desafiador francés, de origen ruso, Alexander Alekhine, de 34 años, dueños de estilos disímiles. Técnico y maquinal uno, frente al arrebatado e imaginativo, el otro. Capablanca y Alekhine, protagonizaron uno de los encuentros más trascendente de la historia del milenario juego.

Nace el recuerdo

El 29 de noviembre de 1927, después de 75 días de lucha y 34 batallas frente al tablero, el Dr. Alekhine, mientras aguardaba en la antigua morada del Club Argentino de Ajedrez, en la calle Carlos Pellegrini 449, donde hoy se levanta un local de telefonía celular-, la reanudación de la 34ª. partida tras casi tres jornadas de juego y 81 movimientos efectuados, recibió de manos del árbitro adjunto, Carlos Querencio, una carta de puño y letra con la inconfundible caligrafía de su rival, hasta ese momento ausente.


José Raúl Capablanca

Estimado Dr. Alekhine: Abandondo la partida. Es usted, pues, el campeón del mundo y lo felicito por su éxito”. Mis cumplidos a madame Alekhine. Cordialmente suyo, J.R. Capablanca”.


Carta de Capablanca

La histórica esquela, que aún hoy se conserva junto con la mesa, las piezas, los sillones y el reloj de aquel duelo, fue la sentencia de abdicación y reconocimiento al nuevo monarca. Puso fin al mito de invencible que durante largos años acompañó a la figura de Capablanca, y consagró a Alexander Alekhine, en el cuarto campeón del mundo en los anales de este juego.


Alexander Alekhine

Al día siguiente, la ceremonia de clausura del desafío dejó, acaso, el recuerdo del último saludo fraternal entre ambos adversarios. El duelo más atrayente hasta entonces disputado, jamás tuvo su revancha. Ni las nuevas conquistas de Capablanca, ni las tentadoras bolsas de premios ofrecidas, ni los ruegos de los aficionados del planeta ajedrez consiguieron conmover al incólume Alekhine, que instaló la posibilidad de la revancha junto al corazón del olvido. Se volvió un campeón emérito. Se aferró al título hasta su muerte en 1946.

Más historia

Sus estilos opuestos a la hora de sentarse frente al tablero también fueron consecuentes con el carácter y personalidad de ambos.

Mientras Alekhine arribó al país acompañado de su esposa con una semana de antelación al comienzo del duelo procedente de Francia, donde residía tras su exilio ruso después de la Primera Guerra Mundial. Se embarcó en Burdeos en el trasatlántico francés “Massilia” que arribó al puerto de Buenos Aires, el 7 de septiembre de 2007.


El transatlántico "Massilia"

Por su parte Capablanca, que gozaba del cargo de embajador permanente del gobierno cubano, salió de Nueva York en el buque norteamericano “Western World”; hizo una escala en Brasil y en un nuevo buque, “American Legion”, con una breve escala en Uruguay, finalmente llegó a Buenos Aires.

Algunos expertos y allegados a la figura del campeón mundial aseguraron que aquel paseo por las playas brasileñas y uruguayas, descorcharon los festejos que regaron los amores húmedos encendidos en cada noche.

El 16 de septiembre de 1927, con el arranque del duelo la grey ajedrecística se encolumnó detrás de cada ídolo. Para algunos, Capablanca era sinónimo de imbatible, contaba con sólo tres derrotas en los últimos 13 años, y para otros, Alekhine, el único mortal capaz de detener a esa “máquina triunfal cubana”, pese a que nunca había logrado vencerlo en la docena de enfrentamientos previos.


Aquí jugaron los dos corifeos


El sillón de Alekhine

Una historia dio pasó a la anécdota que el tiempo transformó en leyenda

Según algunas crónicas de esa época, horas antes del comienzo de la primera partida, el Dr. Alekhine, supersticioso al límite, mientras repetía su habitual caminata, como cada tarde, por la ciudad junto a su esposa, en la esquina de calle Suipacha, descubrió un talismán al que se le suelen atribuir virtudes sobrenaturales. Sobre la calzada una herradura brillaba con todos sus clavos puestos, producto de algún caballo mal herrado.

Al Dr. Alekhine de pronto se le iluminó la cara. Fue hasta un puesto de diarios, compró un periódico, la envolvió y la recogió de inmediato. “Me estaba esperando”, dijo con gran satisfacción.

Aquella tarde el desafiador al título mundial llegó al salón de juego cargado con ese herraje, y con una sonrisa casi permanente no se cansó de repetir a cada uno de sus simpatizantes, y hablaba de la felicidad que lo embargaba con dicho hallazgo.

Para Alekhine aquella fue toda una señal.

En tanto Capablanca, pragmático y bohemio, disfrutó de cada noche de las que se extendió el duelo, visitando los teatros Esmeralda (hoy Maipo) y Porteño, sobre la tradicional Avenida Corrientes, paseándose en un automóvil “Rambler” junto a la artista Consuelo Velázquez y cenando en restaurantes de la Avenida Callao.

También visitó el Hipódromo de la ciudad de La Plata, y no desperdició ocasión para jugar billar, cartas o dominó hasta casi cada amanecer. Capablanca había antepuesto la acción al pensamiento, daba muestras de haber relegado el ajedrez.

Con el apoyo brindado por el presidente de la Nación, Dr. Marcelo T. de Alvear, a las entidades organizadoras del match, entre ellas, el Jockey Club, el diario La Nación, el Club del Progreso, el Club Español, el Banco Hipotecario, el Club Gimnasia y Esgrima de Rosario, Radio Prieto y el Club Argentino, se completó los 18.000 pesos-oro de la época fijados como cachets para ambos jugadores. El costo total de aquel encuentro trepó hasta los 40.00 pesos.


La mesa y las piezas


El reloj


La planilla firmada por Alekhine, Capablanca y el árbitro

El 16 de septiembre se jugó la primera partida y Alekhine por primera vez en su carrera batió a Capablanca. Acaso, toda una señal. La suerte había cambiado. Repitió el éxito en otras cinco ocasiones. Después de 34 encuentros, logró las necesarias 6 victorias que junto a las 3 derrotas y 25 empates establecieron el marcador final del duelo.

El 29 de noviembre, hace 82 años, en la ciudad de Buenos Aires había surgido un nuevo campeón mundial. Se llamaba Alexander Alekhine.

jueves, 23 de abril de 2009

Un Precedente Tematico

Quisiera aprovechar estas lineas para felicitar al amigo y maestro Luis Siles por su nuevo Blog: Diario de un entrenador -> http://entrenadorajedrez.blogspot.com/
quien hace poco nos deleitaba con un famoso estudio de Reti de 1921 sobre un curioso final de peones que paradogicamente termina en tablas.

Bien pues no puedo evitar compartir mi asombro con los lectores cuando, estudiando los Clasicos del Ajedrez me encontre lo siguiente:


Lasker - Tarrasch




San Petersburgo 1914


en este momento es el turno del dr. Tarrash, quien sin embargo se confio pensando que el final de peones le daria el punto sin detenerse a calcular con precision las variantes. Un problema tipico de los jugadores posicionales. Segun Kasparov, en su ¡¡EXCELENTE LIBRO!! Mis Geniales Predecesores 1, esto mismo le sucedio a Capablanca frente a Alekhine. La tendencia de jugar posicional sin calcular variantes concretas fue insuficiente ante la necesidad de un juego preciso y meticulosamente calculado, que era lo necesario para enfrentar a Alekhine, un jugador con una brillantez tactica inigualable. 37...Axg7 [la partida estaba ganada jugando 37...Ae6+ 38.Rg6 Axg7 39.Rxg7 Axb3+-] 38.Axf5!! Lasker si ha profundizado la posicion y ha visto mas lejos que su rival.¡ El final de peones le garantiza las tablas! 38...Rxf5 39.Rxg7 ahora la partida es un final de peones, parecido al estudio de Reti, y que Kasparov presenta en el citado libro como su precedente tematico a5 40.h4 Rg4 de lo contrario este peon llegaria a Dama. 41.Rg6 Rxh4 42.Rf5 Rg3 [42...c4 43.bxc4 b4 (43...bxc4 44.Re4 c3 45.Rd3 cxb2 46.Rc2=) 44.c5 a4 45.c6 a3 46.bxa3 bxa3 47.c7 a2 48.c8D= y tablas de nuevo; 42...a4 43.bxa4 bxa4 44.Re4 c4 45.Rd4=] 43.Re4 Rf2 44.Rd5 Re3 45.Rxc5 Rd3 46.Rxb5 Rc2 47.Rxa5 Rxb3= FINALMENTE TABLAS 1/2


Quisiera resaltar con este final la genialidad del eminente Ex - Campeon del Mundo Emanuel Lasker, quien encontro la solucion al sorprendente problema propuesto por Reti mucho antes y ademas sobre el Tablero, enfrentando al que fuera tiempo atras el Aspirante a Campeon Mundial,
Siegbert Tarrasch.

jueves, 16 de abril de 2009

Psicología de los errores típicos del Ajedrecista




Estimados lectores, continuando en la linea del anterior articulo os ofrezco nuevamente otro acerca de la interactuacion MENTE - AJEDREZ, esta vez desde el punto de vista psicologico. Me parece un tema realmente interesante, el factor psicologico tiene realmente mas influencia en las partidas de Ajedrez de lo que los jugadores en general piensan. Cierto es, por otra parte, que dependiendo del caracter y otros factores inherentes a la propia persona a unos les afecta mas que a otros. Espero que os sea util y os ayude a perfeccionaros como ajedrecistas. Aprovecho para recordaros que el Curso de Tactica ya esta en marcha. En principio se tratara a un nivel basico, ya que de momento existen otros proyectos pendientes, como el Curso de Finales de Torre que estara a un nivel mas avanzado. Posiblemente todo este material sea tratado con mayor profundidad mas adelante.
Ademas se llevaran a cabo otras monografias de contenido didactico, siempre con el proposito de que el lector pueda mejorar su nivel ajedrecistico.




(...) Existen múltiples géneros de la literatura ajedrecística: manuales de apertura, tratado del medio juego y final, compilaciones de partidas selectas de grandes jugadores, etc. Sin embargo, escasean aquellos trabajos dedicados a un análisis riguroso del proceso del pensamiento a través del cual el ajedrecista hace uso de todos sus conocimientos y arsenal técnico. Esto sucede a pesar de que para cualquier maestro está clara la necesidad de establecer los defectos típicos de la actividad intelectual en el transcurso de la partida y de hallar procedimientos que aumenten su efectividad y disminuyan el número de errores. Con lo anterior no queremos negar el valor pedagógico del error para el perfeccionamiento del ajedrecista. El aforismo de Tartakower: "En ajedrez sólo se aprende de los errores" es indiscutible, pero ¿es forzoso aprender sólo de nuestros propios errores? También podemos aprender de los ajenos. Y este es el propósito del presente trabajo; con él pretendemos poner en guardia a prácticos y pedagogos contra aquellos errores de orden psicológico que se repiten con más frecuencia en la práctica ajedrecística.


CONSIDERACIONES GENERALES ACERCA DEL ERROR Y SUS CAUSAS

"La partida de ajedrez, como planteó Tartakower es decidida por un error. Claro que no es lo mismo de quién, si del contrario o de uno." El ajedrez es a menudo un juego cruel, la alegría del triunfo va contigua a la amargura del fracaso y es fundamental asumir el mismo buscando en nosotros las causas. No pocas veces el ajedrecista que ha sufrido una derrota riñe con la casualidad. Él mismo no entiende porqué ha cometido un error tal, si había jugado tan bien la parte principal de la partida. Había sostenido tan correctamente la lucha posicional, y no se había quejado tampoco de los aspectos tácticos. Este jugador por lo general termina atribuyendo su derrota a una mala pasada del azar. Pero los errores son casuales sólo en apariencia; en realidad ellos siempre están vinculados a las complejas exigencias psicológicas que el ajedrez plantea a quienes lo practican. En el pensamiento ajedrecístico se entremezclan las consideraciones generales de orden posicional con elementos del cálculo concreto, y la habilidad para encontrar el justo medio entre estos aspectos y para recordar el papel de cada uno de ellos en un momento determinado de la lucha es el patrón por el que se mide la fuerza del jugador. Al sobreestimar el rol que desempeñan los elementos tácticos, se cometen con frecuencia errores ligados al concepto estratégico de la posición. Por otra parte, un exagerado respeto a las leyes generales o un juego basado únicamente en ellas, a menudo da origen a errores tácticos. Las valoraciones generales y el cálculo de variantes no son elementos abstractos, sino que determinan la elección de cada jugada. En la partida ellos se unen formando una trama compleja que se dificulta aún más en función de las características psicológicas del jugador.

(...) Como bien estima Emmanuel Lasker, el ajedrez es ante todo, una lucha entre dos personalidades. Tras la vida de las piezas está el ser humano concreto, y no podemos comprender los secretos de la lucha ajedrecística si prescindimos de la psicología, las inclinaciones y el carácter del hombre inmerso en esta lucha, en la cual el intelecto se manifiesta como un componente entre otros. Es el individuo como personalidad quien analiza, elabora planes, calcula variantes, se defiende o ataca, y también quien se equivoca y pierde. Todo ajedrecista comete errores. En las partidas entre principiantes la "falta de información" conduce a equivocaciones tan graves que cada una de ellas bastaría para decidir inmediatamente el resultado de la contienda. Claro que muchas veces el adversario no los aprovecha y la partida continúa. Las partidas entre jugadores experimentados tienen características diferentes. Generalmente en ellas el error no es consecuencia forzosa de la complejidad objetiva de la situación, sino mayormente de la indebida postura del jugador ante ésta. Incluso en aquellas posiciones más difíciles objetivamente, los factores psicológicos tienen también un peso importante en la comisión del error. Pongamos por ejemplo aquellas posiciones donde es obligado pasar a una defensa pasiva, sin posibilidades de contraataque, y donde la práctica ha demostrado que son especialmente vulnerables aquellos jugadores de más alto nivel. Es evidente que estas posiciones son objetivamente difíciles de manejar, y aún cuando el análisis permite demostrar que la situación es sostenible, la necesidad de encontrar paso a paso jugadas individuales conlleva una alta probabilidad de error. Pero ésta no es la única causa; muchas veces el error se produce cuando las dificultades principales ya han sido salvadas. Sucede que en la actualidad gran parte de los ajedrecistas de alto nivel están acostumbrados a desarrollar el juego de forma tal que posean la iniciativa. Producto de ello, la dificultad psicológica que implica la defensa pasiva conduce a un gran desgaste de las fuerzas del defensor, quien frecuentemente termina por equivocarse.


LOS ERRORES DE ORDEN PSICOLÓGICO.
SU CLASIFICACIÓN Y ANÁLISIS


Es obvio que en las partidas de ajedrez entre jugadores experimentados, detrás de cualquier error encontramos un defecto en el proceso de pensamiento. ¿Y detrás de esa defecto, qué hay? Impulsividad, negligencia, excesivo optimismo, sobreestimación de las propios posibilidades, inseguridad, etc. Cualquiera de estos factores, e incluso muchos otros, pudieran constituir la base psicológica del error. Una clasificación que aborde exhaustivamente todos y cada uno de ellos sería demasiado extensa para el presente trabajo, por eso decidimos reunir los errores típicos más importantes en dos grupos fundamentales:

Grupo I: Incluimos aquí aquellos errores que son provocados en general por una insuficiente disciplina interna del ajedrecista.

Grupo II: En este grupo aparecen los errores vinculados más directamente a ciertas peculiaridades de la personalidad del jugador.


Analicemos ahora algunas posiciones que ejemplifican los errores a que nos referimos.


Errores típicos del Grupo I

a. La casilla desaparecida

No sólo los principiantes cometen errores graves. También a veces lo hacen los maestros, pero por causas totalmente diferentes. Frecuentemente el error se produce a causa de que ante nuestra vista se hallan el tablero y las piezas. Para calcular una variante es necesario apartarse con el pensamiento de la posición que se halla sobre el tablero y representarse mentalmente una nueva posición, resultante luego de una serie de jugadas de ambos bandos. Si se transfieren íntegramente a esa representación las características de la posición de partida, entonces ésta no ayuda, sino que entorpece el análisis. El Gran Maestro y Doctor en Psicología Nikolai Krogius le llama a este defecto imagen residual, pero Ilin Shenevski ya hablaba de tales casos en el año 1928.

b. La pieza olvidada

En ocasiones sucede que las operaciones en un sector del tablero, cautivan de tal modo la atención del ajedrecista que éste centra totalmente su atención en las piezas que toman parte directa en las amenazas y sus repercusiones. En cambio parece como si se borraran de la mente aquellas piezas situadas lejos del sector donde se desarrolla la lucha. Esta "estrechez de la atención", según le llama Krogius, limita la amplitud del pensamiento y hace que se cometan errores.

c. La jugada natural

"Jamás hemos de ceder al encanto aparente de las jugadas naturales", escribió en su tiempo el campeón mundial Alexander Alekhine. Todos los manuales de ajedrez para principiantes advierten sobre el peligro de las jugadas que saltan a la vista, sin embargo, miles de aficionados de diversas fuerzas capturan o defienden mecánicamente piezas atacadas, olvidando que a veces estas respuestas no son nada ventajosas.

d. El peligro del éxito

El deseo de retomar lo antes posible una partida ganada puede provocar un inesperado desastre. ¡Cuántas veces, aun los jugadores más experimentados, después de haber logrado una superioridad posicional o material relajan irresponsablemente su atención y pasan por alto las sencillas amenazas del adversario! En estos casos, la ventaja obtenida se convierte en un estímulo psicológico negativo y el ajedrecista deja escapar la victoria.

e. La confusión de idea.

Suele ocurrir que en determinadas posiciones puede escogerse entre dos planes distintos de juego, en tal caso no hay peor cosa que tratar de llevar a cabo ambos planes. Resulta una confusión de ideas tal, que no se logra cumplir ninguno de las dos. Según Krogius, este tipo de error tiene en su base la inestabilidad de la atención. Ella se manifiesta cuando el pensamiento pasa de un punto a otro de la posición sin la continuidad lógica necesaria para llegar a una conclusión útil. Por consiguiente, los planes se mezclan y se realizan desacertadamente.

Hasta este momento hemos presentado una serie de errores que tienen un
denominador común: todos ellos de una forma u otra provienen de una insuficiente disciplina interna del jugador, o si se prefiere llamarlo de otro modo, de una incompleta o inadecuada organización del proceso intelectual a través del cual el ajedrecista pone en práctica sus conocimientos.

Lógicamente, ustedes se preguntarán cómo combatir errores semejantes, por eso a continuación haremos referencia a una serie de medidas que los estudiosos del tema consideran útiles en estos casos.



Recomendaciones para evitar errores. Aunque parezca una recomendación puramente ajedrecística, el juego a la ciega es quizás el mejor procedimiento de preparación para perfeccionar las cualidades dinámicas de la atención y el pensamiento.

Esta forma de juego exige una constante y precisa comparación de las imágenes anteriores con la posición presente y una sistemática verificación de la postura exacta de las piezas, lo cual requiere de grandes esfuerzos volitivos.

Método equivalente es el estudio de trabajos sobre ajedrez sin verificarlos sobre el tablero, entrenamiento que muchos maestros actuales practican asiduamente.

Otros procedimientos recomendados son ejercitarse en el hallazgo de soluciones paradójicas, en la búsqueda de recursos ocultos de la defensa en posiciones difíciles, descubrir toda excepción de la regla y desarrollar lo concreto del pensamiento. Con ello el ajedrecista se contamina de un escepticismo muy útil en la valoración de la posición. Asimismo es muy efectivo el método de "cruzar la línea", donde el jugador trata de abstraerse de los propios intentos y de pensar por el adversario, así pueden descubrirse ideas que se escapan cuando se piense unilateralmente. Las partidas rápidas y las sesiones de juego simultáneo cronometradas, por su parte, han mostrado que pueden contribuir a aumentar la capacidad y variabilidad de la atención. Claro que en la lucha contra estos errores, si se quiere ir al fondo del problema, se hace imprescindible un estudio serio y riguroso de las peculiaridades y etapas del proceso de pensamiento en la partida de ajedrez, con el fin de, sobre esta base, planificar el "entrenamiento mental" del jugador de forma consciente y organizada. Sobre esto hay aún mucho por investigar, así que por nuestra parte, preferimos pasar ahora a la exposición de una serie de errores de naturaleza psicológica más estable: son aquellos que están más vinculados a la personalidad del ajedrecista.


Errores típicos del grupo II

a. Insuficiente flexibilidad del pensamiento

La práctica ajedrecística demuestra cada vez más la necesidad de un pensamiento elástico, capaz de adaptarse al rápido cambio de los acontecimientos que se presenta especialmente en las posiciones agudas. Pero incluso los jugadores más experimentados presentan problemas en este sentido.

La falta de flexibilidad en el pensamiento se expresa, por ejemplo, en el hecho de aferrarse a un sistema de apertura cuestionable o poco claro objetivamente, o en la aversión por asumir compromisos difíciles y por hacer concesiones perfectamente justificables. Pero el ajedrecista que sufre de estos males debiera preguntarse si no los sufre también en su vida personal. ¿Le es difícil modificar sus hábitos? ¿Se incomoda cuando tiene que renunciar a planes sin importancia o cuando alguien cuestiona su opinión? ¿Es una persona flexible, o acaso, sin darse cuenta, tiende a la rigidez? Aquí pudieran estar las verdaderas respuestas.

b. El exceso de autoconfianza

El esfuerzo en pro del perfeccionamiento ajedrecístico excluye totalmente la autosuficiencia. Sobreestimar las propias posibilidades y subestimar las del adversario es un comportamiento psicológico erróneo que lleva a una valoración subjetiva y unilateral de la posición. Un exceso de autoconfianza puede hacernos olvidar los puntos de vistas del contrario, esto le sucede incluso a los grandes maestros.

c. La inseguridad en las propias fuerzas

En el ajedrez la objetividad no sólo se pierde producto de la autoconfianza exagerada, sino también por inseguridad. La subestimación de las posibilidades propias y la sobreestimación de las del adversario pueden llevarnos incluso a una prematura capitulación psicológica. Además del excesivo respeto por el contrario, hay otros factores que pueden influir en la disminución de la autoconfianza. Entre ellos se cuentan las posiciones a las que no se está suficientemente habituado, una defensa prolongada en posición difícil, el apuro de tiempo, etc. Pero la causa fundamental, por regla general, es la subestimación de las propias fuerzas, y es sobre ella que debemos trabajar.

d. Error de estilo

Al estilo del ajedrecista van unidos muchos problemas. Al principio de este trabajo decíamos que la habilidad para encontrar un equilibrio entre las valoraciones generales y el cálculo concreto es el patrón por el que se mide la fuerza del jugador. Es lógico que tengamos cierta preferencia por una forma de juego determinada, pero esta preferencia puede convertirse en un arma de doble filo si no es asumida con flexibilidad. Muchos ajedrecistas "posicionales", al inclinarse hacia el pensamiento abstracto, desarrollan una tendencia patológica a evitar cualquier tipo de complicación, lo cual los lleva muchas veces a subvalorar las posibilidades tácticas. A muchos jugadores "tácticos" les sucede precisamente lo contrario. Nimzowitch decía sobre Spielmann, un jugador combinatorio muy capaz:
"Spielmann no está en condiciones de transigir. Esta característica tiene su origen precisamente en su temperamento. Incluso las jugadas de defensa, como proteger un peón débil con una Torre, le son ajenos. Por tanto, en el enfrentamiento con él hay que tratar de simplificar la posición, a fin de excluir los motivos de ataque, y luego realizar un juego de presión en ambas flancos."
Los errores analizados en este segundo grupo tienden a estabilizarse profundamente, en este sentido son más difíciles de combatir. Por ello, en el camino hacia el perfeccionamiento del ajedrecista es imprescindible tener en cuenta la necesidad de enfrentar la educación de su personalidad como un todo, incluyendo tanto los aspectos cognitivos como los afectivos, tanto el pensamiento como la vivencia. El ajedrez es, indiscutiblemente, una vía magnífica para el diagnóstico de la personalidad, pero también podemos convertirlo, con conocimiento de causa, en un agente potenciador del autodesarrollo de la misma.


Nuestro estudio panorámico de algunos errores típicos que se cometen en la partida de ajedrez, toca a su fin. Por supuesto que han quedado muchos aspectos sin abordar debido a la complejidad y extensión del tema, pero esperamos que lo expuesto en este trabajo sirva para contribuir al perfeccionamiento de entrenadores y jugadores.
Y si a partir de este momento algún ajedrecista comienza a reflexionar sobre sus fracasos y a mirar con otros ojos su manera de jugar, entonces estaremos seguros de que no hemos trabajado en vano.

lunes, 13 de abril de 2009

El Ajedrez Potencia Tu Mente

Apreciados lectores, a continuacion os ofrezco este interesante articulo que he encontrado acerca de los Beneficios Intelectuales del Ajedrez. No cabe duda, ¡jugar al ajedrez te hace mas inteligente!

Tambien aprovecho para informaros de que hace poco os comente que se iniciarian algunas secciones nuevas en la pagina web:


La seccion Historia de los Campeones ya esta en marcha, echadle una ojeada, me parece que esta bastante interesante, os ayudara a conocer el orden cronologico de la evolucion del Ajedrez a traves de las aportaciones de los diferentes Genios de la Historia del Ajedrez. Otras como Historia del Ajedrez y Curso de Tactica se llevaran a cabo en el blog por razones de espacio en la pagina (el alojamiento gratis es lo que tiene, por ahora). Podeis consultarlas en Secciones Destacadas. Disfrutad del articulo, ¡que bueno es el Ajedrez!


Los beneficios de la práctica del ajedrez.


El ajedrez puede ser practicado con uno o varios objetivos, dentro de los cuales podemos destacar: a) diversión y entretenimiento, b) competición, c) mejoramiento de la concentración, la memoria y la creatividad, y d) complemento a la educación y formación de niños y jóvenes. Pero, independientemente de los objetivos con los que las personas practican el ajedrez, a éste se le han reconocido múltiples beneficios en las áreas del desarrollo de la capacidad intelectual y de las habilidades de inteligencia emocional. Muchos de esos beneficios han sido probados mediante diversas investigaciones realizadas en varios países en las últimas décadas. Los beneficios de la práctica del ajedrez se han manifestado también como un mejoramiento del coeficiente intelectual y un mejoramiento en el rendimiento escolar de la mayoría de los niños y jóvenes que lo han practicado. A continuación se presenta un resumen de los beneficios de la práctica del ajedrez, fundamentado en las conclusiones de diversos investigadores y reconocidos autores.




CAPACIDAD INTELECTUAL


  • Atención y concentración: esta es una de las capacidades que más rápidamente desarrolla el ajedrez en quienes lo practican. El desarrollo de una partida puede ser arduo, con múltiples alternativas y tener una duración significativa. Una desatención puede ocasionar la pérdida de la misma. Por lo tanto, el ajedrecista debe mantener un altísimo grado de atención y concentración durante la misma. Este mejoramiento en la capacidad de concentración se llega a manifestar también en otras áreas de desempeño de la persona.

  • Análisis y síntesis: Durante la partida de ajedrez, el jugador se enfrenta en cada jugada a múltiples alternativas y a la necesidad de contestar a la amenaza del contrario y a plantear una amenaza a su contrario. Ello hace que deba analizar múltiples alternativas de respuesta y sintetizar cuál es la más apropiada, desarrollando a la vez un pensamiento crítico.

  • Memoria: debido a la multiplicidad de alternativas para cada jugada durante una partida de ajedrez y al relativo corto tiempo para escoger la mejor respuesta, para el ajedrecista la memoria es una aliado muy importante. Muchas de las repuestas pueden basarse en la experiencia o el conocimiento del ajedrecista de posiciones similares jugadas o estudiadas en otras partidas.

  • Resolución de problemas y toma de decisiones bajo presión: durante la partida, el ajedrecista enfrenta diferentes problemas para los que debe definir y aplicar una estrategia de solución. Como el tiempo es un factor limitante en las partidas de ajedrez, deben también tomarse importantes decisiones sobre la estrategia a seguir bajo presión de tiempo.

  • Creatividad e imaginación: en el ajedrez no es suficiente con responder a las jugadas del oponente o tratar de seguir patrones de jugadas estudiadas o practicadas previamente. A fin de lograr ventajas claras sobre su oponente, el ajedrecista debe imaginar posiciones distintas a la que está presente en el tablero y definir estrategias que le permitan llegar a ellas.

  • El razonamiento lógico-matemático: el tipo de razonamiento empleado en el ajedrez es similar al utilizado en las matemáticas. Algunas investigaciones han mostrado una importante correlación entre la práctica del ajedrez y el mejoramiento de las habilidades lógico-matemáticas en los niños y jóvenes.

HABILIDADES DE INTELIGENCIA EMOCIONAL



  • Control emocional: el desarrollo de una partida de ajedrez requiere de una alto grado de control emocional. Un jugador no se puede dejar llevar por la ira o la frustración ante una mala jugada realizada, pues podría no lograr recuperarse y perder la partida. Ante una mala jugada propia, el ajedrecista debe actuar de forma fría para que el oponente no lo perciba y definir una nueva estrategia para sobreponerse al error. El ajedrez también permite al niño aprender a controlar sus sentimientos de frustración ante la derrota y convertirlos en energía positiva para enfrentar el próximo reto superando los errores cometidos.

  • Sentido de transparencia: en el ajedrez se requiere el seguimiento de una serie de reglas cuyo incumplimiento no es aceptable y es penalizado. Tampoco, el jugador puede echarle a nadie la culpa de sus errores. Son sus propias capacidades y acciones las que determinan su desempeño. El jugador debe aprender a ser honesto e integro consigo mismo y con quienes le rodean. En el ajedrez se promueve la honestidad y la integridad del jugador.

  • Adaptabilidad: Durante el transcurso de una partida se presentan múltiples situaciones inesperadas, que exigen al jugador adaptar sus estrategias de acuerdo a la nueva situación en el tablero de juego.

  • Sentido de logro y autoestima: el ajedrez es un combate mental en el que para mejorar hay que empezar dominándose a sí mismo e ir subiendo el nivel de juego mediante estudio, esfuerzo, experiencia y práctica. La suerte no es un factor de importancia en el juego; es el mejoramiento de las habilidades y el conocimiento del jugador el que le hará mejor. Esto hace que conforme se vaya mejorando en el juego se vaya incrementando el autoestima de la persona y se vaya tomando más confianza para aprender y enfrentar otras situaciones y campos de acción.

  • Iniciativa: el éxito en el ajedrez requiere de mucha iniciativa durante el desarrollo del juego.

  • Empatía: en el ajedrez es muy importante comprender la estrategia del oponente e interpretar sus emociones para anticiparse a su estrategia y acciones.

  • Trabajo en equipo y colaboración: a pesar de ser un juego individual, en ajedrez existen torneos que se juegan en equipos de 4 a 6 personas. En estos torneos el desempeño global depende de todo el equipo. Para tener éxito se desarrolla un trabajo de colaboración entre todos los miembros del equipo, previo a las partidas. Este mismo sentimiento de trabajo en equipo y colaboración se desarrolla a nivel de los clubes de ajedrez y las escuelas en las que se practica. También, es práctica común en los torneos de ajedrez el que los jugadores analicen las partidas después de finalizadas, lo cual es un trabajo ejemplar de colaboración para el mejoramiento del oponente.


El Programa de Ajedrez de las Escuelas de la Ciudad de Nueva York.



Fue fundado en 1986 por Faneuil Adams, Jr. Y Bruce Pandolfini. El programa envía a un instructor experimentado a las escuelas para establecer un programa de ajedrez.
El instructor enseña cinco lecciones y ayuda a un maestro de la escuela a desarrollar un curso para un programa de ajedrez. Los instructores son auxiliados por jóvenes estudiantes de secundaria y estudiantes de escuelas de la comunidad que se destacan en el ajedrez.
Los jóvenes sirven de asistentes y trabajan con los alumnos en medio de las visitas del instructor. Más de 3,000 estudiantes de escasos recursos en más de 100 escuelas públicas participaron en el programa entre 1986 y 1990. El programa continúa motivando a los jóvenes de los barrios más pobres de la ciudad de Nueva York.



Cristine Palm (1990) describe que en los cuatro años de haberse establecido el programa se ha comprobado que el ajedrez:



inculca en los jugadores jóvenes un sentido de auto confianza y autoestima,


mejora dramáticamente la capacidad del niño a pensar racionalmente, incrementa las habilidades cognoscitivas,


mejora las habilidades de comunicación en los niños y la facultad de poder reconocer configuraciones, lo cual por ende:


da como resultado mejores notas, especialmente en las materias de inglés y matemáticas,


fortalece el sentido de trabajo en equipo a la vez que realza las habilidades de la persona,


enseña el valor de trabajar arduamente, concentrarse y empeñarse,


hace que el niño(a) se de cuenta que es responsable de sus propios actos y que debe aceptar las consecuencias,


enseña a los niños a dar lo mejor de sí para lograr la victoria, aceptando con gracia las derrotas,


provee un foro intelectual, competitivo a través del cual los niños pueden encausar hostilidad enfocando sus energías de una forma aceptable,


puede llegar a ser la actividad escolar más deseada, mejorando el nivel de asistencia en una forma dramática,


permite a las niñas competir con los niños sin sentirse intimidades y en un plano social aceptable,


ayuda a los niños a establecer amistades con cierta facilidad, ya que proporciona un escenario agradable y seguro para reunirse y discutir entre ellos,


permite a los estudiantes y maestros observarse entre ellos en una forma más comprensiva, a través de la competencia, le proporciona a los niños un signo evidente de sus logros, y finalmente,


ofrece a los niños un estilo concreto, económico y eficaz para hacerle frente a sus privaciones e inseguridades que forman parte integral de sus vidas.



No hay problema sociales sin solución, se trata es de encontrar alternativas y esta anécdota histórica, nos puede servir de ejemplo.



En la revista Readers Digest (junio 1989), Jo Coudert escribió un artículo titulado De Niños de la Calle a Caballeros Reales ("From Street Kids to Royal Knights") sobre un maestro preocupado que por intermedio del juego de ajedrez logró cambiarle la vida a unos muchachos.
En este artículo describe como Bill Hall, maestro veterano por 24 años, fue transferido a la escuela pública secundaria J.H.S. 99 de la ciudad de Nueva York para enseñar el inglés como un segundo idioma.
Viendo que no estaba teniendo éxito con sus estudiantes que eran revoltosos, algunos vagabundos crónicos, involucrados en actos vandálicos y el hurto, y que sólo prestaban atención por muy corto tiempo, un día por accidente les explicó de una forma interesante cómo se jugaba el ajedrez.
Inmediatamente se percató que el problema con los maestros era que tenían bajas expectativas para estos estudiantes. Día a día los fue motivando al punto que los estudiantes estaban interesadísimos por aprender más y leer libros de ajedrez en inglés. Los niveles de comprensión y vocabulario de los muchachos comenzo a mejorar.
Hall los inscribió en un torneo intercolegial de ajedrez, observó también que sus manierismos de niños "machos" empezaban a desaparecer y aprovechó para enseñarles buenos modales y a actuar como caballeros. El temor que tenían los muchachos cuando viajaron al torneo estatal en Syracuse, N.Y. no era el de perder, sino el de cómo comportarse en los trenes, hoteles y restaurantes.



Estaban predispuestos a que si uno de ellos ganaba, todos ganaban. Si perdían, lo harían como caballeros. Estaban orgullosos de ser los Caballeros Reales. Un año después de haber aprendido a jugar ajedrez viajaron hasta California para competir en el Torneo Nacional de Ajedrez para Escuela Secundaria de 1987. No sólo llegaron a ocupar el 17vo lugar de los 109 equipos de 35 estados, sino que ya estaban actuando como viajeros experimentados. Posteriormente fueron invitados a viajar a la Unión Soviética para jugar contra los jóvenes soviéticos. Sería el primer equipo escolar estadounidense en visitar la Unión Soviética.
Los Caballeros Reales urgieron a Hall para que les impusiera una disciplina militar durante el entrenamiento para el viaje. Lograron jugar un alto nivel de ajedrez contra los soviéticos y además habían ganado bastante como personas responsables y planificadoras.
Uno de los jóvenes recalcó que "la vida no es diferente al ajedrez, si uno no tiene un plan, será vencido.



Mas beneficios que brinda el jugar ajedrez.



Esta comprobado, que el jugar continuamente ajedrez incrementa las habilidades intelectuales, además mejora la capacidad de atención y concentración, incrementa las habilidades creativas y lógicas de razonamiento.
El mal de Alzheimer puede prevenirse con una intensa actividad intelectual, además jugar ajedrez, pude prevenir dicha enfermedad.
Es terapéutico en problemas sociales como la drogadicción, la falta de autoestima, ocio improductivo.
El peón insignificante, puede ser importante.
Incrementa considerablemente las habilidades intelectuales, además permite que estas habilidades puedan medirse continuamente a través de partidas de ajedrez.
Mejora las estructuras del pensamiento-ayuda a pensar asertivamente-, por medio de la explicación y razonamiento.
Mejora el pensamiento convergente (este se realiza cuando se busca una respuesta determinada o convencional)
Mejora el pensamiento divergente (mecanismo mental que interviene en la resolución de problemas que admiten varias soluciones, todas ellas válidas)
Ayuda en la resolución de problemas: de tipo Algorítmico y heurístico.
Algorítmico: es un método gradual para la solución de problemas que garantiza una solución correcta.
Heurístico: ayuda a simplificar y resolver un problema.
Enseñanza pro resolución de problemas (Una vez interpretado el problema, consiste en escoger una estrategia que se adapte al problema).


El ajedrez ayuda no solo al desarrollo de las capacidades cognitivas sino que beneficia socialmente al niño, dándole madurez de carácter y contribuyendo rotundamente a mejorar su rendimiento escolar.


Ocupa el tiempo ocioso en una actividad sana y amena: los niños y adolescentes disponen de una cantidad asombrosa de energía e inquietudes. Desde todas direcciones reciben mensajes destinados a atrapar su atención. En la confusión y ante la falta de otras opciones válidas pueden llegar a inclinarse por el alcohol, la droga, la calle, los video-juegos y el consumismo. Desde que los niños empiezan a mover las piezas, el ajedrez les produce satisfacción y placer. Este juego, por sus especiales características y sus diversas posibilidades, representa una alternativa importante, útil y entretenida para que ellos ocupen su tiempo